Y usted, ¿Qué tan creativo/a se considera?

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Desde que la revista Forbes publicó esta edición, no he dejado de pensar en la emoción que se debe sentir al ser reconocido/a como una de las personas más creativas del país. Sin duda, se trata de un reconocimiento significativo.

Por definición, la creatividad es la capacidad humana de generar ideas, conceptos o soluciones originales, valiosas y novedosas, rompiendo patrones establecidos. Sin embargo, surge una pregunta inevitable: ¿una persona creativa lo es siempre?, ¿está siempre preparada para crear? En este punto aparecen conceptos muy presentes en los procesos creativos, como los bloqueos y el conocido síndrome del impostor.

En la escritura, por ejemplo, suele hablarse de tres personajes que habitan en quien escribe. Primero, el/la niño/a artista, que crea de manera espontánea, libre y en estado puro. Luego, aparece el/la editor/a interno/a, que asume el rol del adulto que revisa, corrige y reorganiza lo escrito. Y, finalmente, surge el/la impostor/a, quien convive con la inseguridad, la duda y la sensación de no ser capaz de alcanzar el objetivo propuesto.

¿Te ha pasado? En tu proceso creativo, ¿reconoces la presencia de estos tres personajes? En lo personal, sí. Y lo más complejo es cuando paso demasiado tiempo dialogando con el último de ellos.

Para evitar que esto ocurra, y para salir de ese estado de bloqueo que muchas veces nos paraliza, te comparto cinco consejos prácticos que pueden ayudarte a retomar el camino creativo. Pon atención:

  1. Baja la exigencia (mucho): No intentes crear algo “bueno”. Intenta crear algo. Escribe mal, incompleto, torcido. El bloqueo muchas veces es puro perfeccionismo disfrazado.
  2. Cambia el formato, no el tema: Si no fluye escribir, prueba: listas, audios, mapas mentales, notas sueltas. A veces la idea está, pero no quiere salir en formato “texto bonito”.
  3. Pon un límite ridículamente corto: 5 o 10 minutos. Nada más. El cerebro creativo funciona mejor cuando sabe que puede escapar pronto.
  4. Consume sin culpa (pero con intención): Lee un párrafo, mira una ilustración, escucha una canción. No para copiar, sino para activar conexiones. La creatividad se alimenta de otras voces.
  5. Vuelve a tu porqué: Pregúntate: ¿para quién es esto? Cuando recuerdas a la persona real que puede beneficiarse de lo que creas (un niño, un docente, una familia), la motivación suele volver.

Bonus mini-mantra: no estoy bloqueado/a, estoy incubando ideas.

¿Quieres conocer quiénes son estos creativos y creativas? pues aquí te dejo el link de esta edición 50 chilenos más creativos ¡A leer!

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